viernes, 24 de octubre de 2014

El ruido interior

Como hemos visto en sesiones anteriores, también el ruido interior impide escuchar, dialogar e incluso defender la propia opinión de manera convincente.
En vez de comunicar, ocurre que una idea falsa ("falacia", decíamos ayer) nos domina e impide tratar a otra persona con naturalidad. Las llamamos sesgos cognitivos o, sencillamente, prejuicios.
"Sesgo": un pensamiento irracional y dominante que impide tomar en cuenta otras opiniones.
"Prejuicio": consiste en tener un juicio preconcebido sobre otra persona, el cual no cambia después de conocerla realmente. Ejemplos: racismo, machismo, homofobia, o, por el contrario, idolatría y admiración exagerada.
Como consecuencia de ese "ruido interior", adoptamos una actitud cerrada ante los demás, nos aislamos o pretendemos imponernos por la fuerza.
¿Cómo cambiar esas actitudes?





Tarea personal para el fin de semana 
1) ¿Por qué no nos hablamos? ¿Por qué no nos hacemos caso? ¿Cuándo ocurre así y cuándo no?
2) ¿Qué actitudes me impiden dialogar con el grupo y aprender de lo que otros/as dicen? ¿Cómo puedo resolverlo?



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